LA VANGUARDIA

"Bush: por la senda de su padre?"

August 11, 2003

By Kenneth W. Stein

Bush: por la senda de su padre?PUEDE PERDER LAS elecciones no por mediar en la cuestin de Oriente Medio sino por cuestiones relacionadas con la poltica interior de su pas

BUSH HA AUNADO diversos papeles en uno solo y se ha convertido en adalid de la lucha contra el terror y el terrorismo

     En la campaa para las elecciones presidenciales de Estados Unidos en el 2000, George W. Bush pronunci un importante discurso sobre poltica exterior. Gobernador ms bien gris de un gran estado sureo, sin experiencia en los entresijos de Washington y con preparacin empresarial, a Bush le
haban granjeado amplio respaldo sus mensajes sobre asuntos de poltica interior. En su discurso sobre el estado de la Unin en febrero del 2001, traz las lneas maestras de su poltica en desgravaciones, necesidades energticas, fomento del comercio, defensa slida, ayuda a los ms
necesitados, presupuesto, asistencia sanitaria y reforma educativa. No mencion ningn pas extranjero ni se refiri a ningn objetivo especfico de poltica exterior.

     Oriente Medio era tal vez la cuestin menos sugestiva y susceptible de convencer a Washington para que se comprometiera en ella de forma inmediata. Persista la inquietud sobre las armas de destruccin masiva, haba que reprimir a los estados de conducta censurable como Irn e Iraq, los grupos terroristas eran un problema... pero no se apreciaba ningn factor que imperiosamente demandara una actuacin de carcter unilateral en ninguno de estos frentes. Ninguna amenaza acechaba la estabilidad poltica de los estados rabes amigos; el petrleo flua y las perspectivas de una iniciativa presidencial en el plano diplomtico en las relaciones palestino-israeles ni siquiera se vean como una posibilidad.

     Lo cierto es que los palestinos y los israeles rodeados por todas partes de neumticos quemados, minas activas, crteres de explosiones, personajes de comportamiento inaceptable y seguidores ingobernables se hallaban presos de su propia violencia. Los dirigentes rabes de los pases vecinos y la Unin Europea observaban, sealando con su dedo acusador a Israel e implorando a Washington que se implicara a fondo en la cuestin. Pero no era este el caso de George W. Bush. Su predecesor se haba agotado en cumbres y negociaciones estriles, tratando de construir un acuerdo palestinoisrael.

     Qu analista sobre Oriente Medio, en cualquier parte del planeta, habra podido imaginar que George W. Bush articulara en breve una solucin al conflicto basada en la existencia de dos estados? Quin habra apostado el salario de un mes a que Bush se zambullira sin vacilar en las procelosas aguas donde nadan Arafat y Sharon, personajes que tienen en su haber toda una vida de mutuo desprecio?

     11 de septiembre del 2001. Las acciones de los secuaces de Ossama Bin Laden y al Qaeda provocaron inesperadas consecuencias: infundieron entusiasmo y determinacin en una soolienta presidencia norteamericana, estimularon el patriotismo norteamericano, promovieron el compromiso de Estados Unidos en guerras articuladas de hecho en el seno de coaliciones
en Afganistn e Iraq, deterioraron las relaciones europeo-norteamericanas e implicaron a Bush en iniciativas diplomticas relativas al conflicto palestino-israel.

     El lema de Bush es la guerra contra el terrorismo... "O con nosotros o contra nosotros." Desde su discurso del 11 de septiembre del 2001 en una sesin conjunta de las dos Cmaras del Congreso estadounidense, ninguna palabra ha figurado con tanta frecuencia en sus discursos como "terror" o
" terrorismo". Figur 33 veces en este discurso, 40 veces en el de las Naciones Unidas en noviembre del 2001, 36 veces en el discurso sobre el estado de la Unin de enero del 2002, 26 veces en su discurso "Es el futuro lo que est muriendo en Oriente Medio..." en abril del 2002, 18 veces en la presentacin de la "hoja de ruta" del proceso de paz en Oriente Medio en junio del 2002, 23 veces en el discurso sobre el estado de la Unin en enero del 2003 y 19 veces en el discurso pronunciado a bordo del portaaviones "Abraham Lincoln".

     Bush ha atado cabos. Ha aunado diversos papeles en uno solo y as se ha convertido en el adalid de las libertades de Estados Unidos para librar la guerra contra los terroristas, para eliminar a los talibn, para derrocar a Saddam Hussein, para controlar la fabricacin de armas de destruccin masiva, para guiar las idas y venidas diplomticas en el conflicto rabe-israel. Para George W. Bush, los estados que se comportan de forma censurable y no respetan las reglas del juego son terroristas. Para que pudiera tener lugar algn grado de progreso en la cuestin palestino-israel era menester prescindir totalmente de Yasser Arafat. Su descalificacin definitiva como legtimo lder nacional se produjo al descubrirse, en enero del 2002, el cargamento del buque "Karine-A" en el mar Rojo: el navo navegaba con 50 toneladas de armas de procedencia iran con destino a la franja de Gaza controlada por Arafat. Y, en la actualidad, pueden aducirse con fundamento los nexos que se van estableciendo entre Al Qaeda, Iraq, Irn y los militantes palestinos. Bush combate enrgicamente el terrorismo palestino. Se muestra igualmente comprometido con la creacin de un Estado palestino junto a Israel. Lo que la Casa Blanca exiga era precisamente que el primer ministro palestino, Mahmud Abbas, se hiciera con las riendas de la diplomacia relativa a esta cuestin. E, impresionada por la diligente tarea llevada a cabo por el ministro de Economa palestino, Salem Fayyad, la Administracin Bush cree que puede trazarse el marco de un Estado palestino viable en el ao 2005.

     En la persona de Ariel Sharon, Bush ha encontrado un espritu afn en la " guerra contra el terrorismo". Sin embargo, y para que Bush pueda asistir efectivamente un da a la creacin de un Estado palestino, en algn momento crucial habr de presionar sobre Sharon para que avance por una senda por la que no quiere andar y que incluye no meramente el desmantelamiento de puestos de avanzada, como prometi el propio Sharon, si no la supresin de asentamientos densamente poblados situados en Cisjordania...

     Actualmente empieza a desplegarse un calendario: Bush sigue al timn del lema que l impulsa contra el terror y el terrorismo y lo estar a lo largo de la campaa de las elecciones presidenciales del 2004. Las imgenes de Bush como comandante en jefe en la "zona cero" de las Torres Gemelas de
Nueva York llenarn las ondas. En los prximos diecisis meses, las relaciones de Washington con Bush mejorarn, pero no llegarn a ser amistosas y llanas. No ser probable ver a Chirac jugando al ajedrez con Bush en su rancho de Texas!

     El nivel necesario de progreso interno y cohesin externa ser el factor que sostenga a Iraq en su ruta hacia el autogobierno, de tal manera que los meses precedentes a las elecciones del 2004 puedan presenciar una reduccin significativa en el despliegue de tropas norteamericanas en este pas. Las escenas de los "chicos que vuelven a casa" causarn su efecto en el electorado estadounidense. Abbas y su gobierno palestino reformista se vern respaldados y la economa palestina se modernizar a fin de prepararse adecuadamente para el inicio del Estado palestino en el 2005. El probable enfrentamiento entre Bush y Sharon sobre la cuestin de los asentamientos aguardar apropiadamente al periodo posterior a las elecciones de noviembre del 2004 para evitar introducir el sensible tema en la campaa de las presidenciales.

     En este marco, las variables tanto previstas como inesperadas podran influir sobre el calendario. Alguien muere: Sharon, Abbas, Arafat. Estalla una guerra civil o una renovada "intifada". Sharon podra hacer promesas inesperadas, como hizo De Gaulle a Argelia, o adoptar compromisos como el que Nixon asumi con China. Pero Bush no perder las elecciones presidenciales porque haya intentado reconciliar las exigencias palestinas e israeles fracasando eventualmente en el intento. Si Ossama Bin Laden o Saddam Hussein son capturados, ello no perjudicar sus oportunidades de reeleccin. Por otra parte, su captura no influir sobre su campaa presidencial a menos que se produzca diez das o menos antes de las elecciones. El lema de la poltica exterior de Bush de la lucha contra el terrorismo podra sufrir daos incalculables si el nmero de muertes de norteamericanos derivadas del esfuerzo por mantener la paz en el Iraq de la posguerra alcanza niveles inaceptables para la ciudadana de Estados Unidos y el asunto prende realmente en la campaa. O si Estados Unidos se enreda en otro lugar en el extranjero y las perspectivas se tuercen.

     Hasta lo que puede aventurarse en este momento, podra decirse que l puede perder las elecciones, no que los demcratas las ganen. La campaa por la reeleccin de Bush podra vacilar, sobre todo, en los temas de poltica interior, aquellos en los que se muestra fuerte: dentro de un ao las tasas de inflacin, hipotecas y desempleo nos dirn si el electorado norteamericano est contento o disgustado con la ejecutoria de la Administracin y si quiere recompensarla con otros cuatro aos. Si los norteamericanos de clase baja y media no gozan de tanta prosperidad como en noviembre del 2000, George W. Bush podra experimentar el mismo resultado que su padre: una victoria de su poltica exterior en Iraq que no se traduce en un segundo mandato presidencial en casa.

KENNETH W. STEIN, profesor de Historia de Oriente Medio y de Ciencia Poltica de la Universidad de Emory (Atlanta, Estados Unidos)
Traduccin: Jos Mara Puig de la Bellacasa