LA VANGUARDIA

January 27, 2005

¿Adónde van los palestinos?

HAN HECHO PATENTE su deseo y aspiración de emplear métodos democráticos para alcanzar la libertad y la independencia política

 

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UN BRUSCO FRACASO en institucionalizar los principios democráticos entre los palestinos podría retrasar el cambio en la propia región

 

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KENNETH W. STEIN


Cuando el antiguo congresista por Massachusetts y speaker de la Cámara de Representantes, Tip O´Neill, dijo que "toda política es política local" no aludía al pueblo palestino, aunque podría haberlo hecho. Hasta el mismo final del siglo XX, los palestinos no han participado en elecciones nacionales o convocatorias electorales que abrazaran la totalidad del territorio, aunque en elecciones municipales celebradas de forma esporádica -en 1927, 1963, 1972, 1976 y 2005- para elegir cargos locales. Si nos remontamos aún más en el tiempo, en el periodo otomano toda la política era de ámbito local; no existía una política nacional. Hasta las elecciones de 1996 para elegir los miembros de la Autoridad Nacional Palestina y el Consejo Legislativo Palestino, así como las presidenciales del presente año 2005, las palestinas fueron las primeras convocatorias preparadas democráticamente y celebradas a un nivel seminacional. Si se les compara con otras comunidades árabes, los palestinos no poseen únicamente el historial más dilatado de aspiración a la autodeterminación en el periodo referido, sino que pueden exhibir un nivel tal de transparencia y libertad en los comicios de 1996 y 2005 que puede decirse que avanzan al menos a un ritmo tan ágil como el de sus países vecinos. Los palestinos han hecho patente su deseo y aspiración de emplear métodos democráticos para alcanzar la libertad y la independencia política. El Consejo Legislativo Palestino aprobó en su día la Ley Básica definitoria de un marco constitucional, firmada por Arafat en mayo del 2002; un año después, vio la luz un tercer borrador de una Constitución palestina: ambas iniciativas proponían un parlamento sólido, un sistema judicial independiente y un poder ejecutivo de atribuciones limitadas. La muerte de Arafat, y la muerte de dos destacados líderes de Hamas (Ahmed Yassin y Abdul Azziz Rantisi a principios del 2004) aceleró el proceso de autocontrol, autocrítica y libre expresión, factor que evidentemente subraya la trascendencia e importancia de los dirigentes palestinos a la hora de configurar la identidad palestina, así como el enfoque de las relaciones con Israel. Resulta aún más notable -en el caso de los palestinos- la circunstancia de que como tal comunidad han llevado a cabo la tarea de aplicar métodos democráticos en ausencia de un Estado; han empezado a encarar, revisar y renunciar a una serie de impedimentos que barraron el paso a la democracia. A lo largo de más de un siglo antes de los años noventa del siglo pasado, gran parte de los obstáculos que impidieron un proceso de autodeterminación obedeció a un triple origen: una elite de escaso apoyo que hizo cuanto estuvo en su mano para impedir el aumento de la participación política; unos países vecinos que lucharon y combatieron por determinadas áreas de Palestina que pudieron controlar con éxito de modo dilatado (influyendo además en su rumbo político) y unas realidades internacionales que, de hecho, fueron remisas a la hora de fomentar la autodeterminación del pueblo palestino. A finales de los años ochenta, gran parte de estos obstáculos, congelados durante un siglo o más, empezó a derretirse, evaporarse o adoptar nuevas formas. Con las recientes elecciones celebradas este año y la elección de Mahmud Abbas como sucesor de Yasser Arafat, el reciente informe en el sentido de que Hamas está dispuesto a reconocer a Israel en los términos de las fronteras de junio de 1967, las elecciones municipales adicionales previstas este año en el caso de Cisjordania y Gaza, la convocatoria electoral en todo el territorio nacional para cubrir los cargos del Consejo Legislativo en el próximo mes de julio y las elecciones para designar los dirigentes del partido Al Fatah en el próximo mes de agosto -todo ello en unión de la plausible retirada israelí de Gaza antes de fines del verano próximo-, cabe presuponer que el marco nacional palestino ofrecerá una perspectiva de dinámicos cambios. Hamas ha mostrado interés en participar en las elecciones al Consejo Legislativo. Tal vez ya han asimilado una lección de las elecciones iraquíes; boicotearlas, como han estado haciendo los suníes en Iraq, no favorecerá su participación oficial en la adopción de decisiones políticas.Desde 1988 ha tenido y sigue teniendo lugar un proceso de transición en el seno de la comunidad palestina, desde una forma de gobierno exclusivamente autocrática a otra que comienza a compartir las decisiones con instituciones políticas en embrión. La ideología de la línea dura partidaria de la liberación de toda Palestina está siendo cuestionada, si bien no se ha visto enteramente reemplazada por una buena disposición a compartir territorio al oeste del Jordán. La presuposición básica -y apasionadamente defendida- de un "derecho de retorno" palestino empieza tímidamente a aceptar que la realidad puede sugerir una acomodación en relación con este supuesto intensamente defendido. Si cómo y a qué ritmo se aplicarán los principios democráticos dependerá sobre todo del estilo de gobierno de Mahmud Abbas, así como del tiempo que permanezca en el poder y de quién le suceda en su momento, ¿cuándo podrá, además, y en qué circunstancias y con qué respaldo contará -en caso de no topar con interferencias- para reconvertir un movimiento de liberación en un Estado? Dado que este año se celebran elecciones municipales y legislativas palestinas, el escenario político palestino podría fragmentarse aún más, y modificarse los aspectos que influyen en su viabilidad. ¿Será un escenario tan dominado por las disensiones e inquinas que caracterizan a la democracia israelí? ¿Estamos a punto de ver a Hamas evolucionando hacia una fuerza política que actúe sin dejar de mantener su política inflexible contra Israel ... pero sin dejar de beneficiarse de las ayudas presupuestarias que comportará trabajar en el seno del sistema político palestino? La necesidad de reformas políticas, sociales y económicas no vio la luz en Washington; dio principio en suelo autóctono y culminó en los dos informes sobre desarrollo humano en el mundo árabe. ¿Cómo repercutirán las chispas y centellas de la escena política palestina en los estados árabes circundantes; es decir, los llamamientos en favor de una mayor participación política de los ciudadanos y una mayor aplicación de los principios democráticos en los estados árabes vecinos y aun más allá? ¿Qué grado de ironía presenciaríamos si el objetivo y puesta en práctica palestina de la autodeterminación se convirtiera efectivamente en un catalizador del cambio en el modo de gobernar en todo el mundo árabe? Igualmente, un brusco fracaso en el empeño de institucionalizar los principios democráticos entre los palestinos podría retrasar o amortiguar el ritmo de cambio político en la propia región. Aun cuando los palestinos pongan en práctica los principios democráticos, la reacción inicial se advertirá en primer lugar en suelo jordano, dadasu amplia proporción de población que sintoniza con los palestinos. ¿Ocasionará ello un tsunami político?Evidentemente, dos convocatorias electorales no crean ya una democracia. La ANP, la OLP y Hamas distan de practicar los principios democráticos en su acepción más usual. Las instituciones políticas palestinas siguen siendo frágiles. Las prácticas políticas del compromiso y el pacto, de la formación de coaliciones y del mantenimiento de un tipo de oposición leal y no violenta se han dado en raras ocasiones. Las fracturas históricas, el comportamiento electoral, las diferencias generacionales y las lealtades políticas basadas en realidades de clan o tribu, lazos familiares y procedencia geográfica seguirán prevaleciendo. La posibilidad de discrepar aún no se ha institucionalizado. Los palestinos prefieren las reformas políticas, la responsabilidad y la transparencia, pero tales cosas aún aguardan el día y la hora de su puesta en práctica de forma habitual. La precariedad y penuria personal, las deficiencias de infraestructuras, la anarquía recurrente, la falta de seguridad ciudadana, el paro y la existencia de un entorno desfavorable a la inversión... todo ello exige una mejoría de las circunstancias actualmente existentes. Abbas tiene una apretada agenda, pero llega al poder en un momento en que el movimiento árabe nacional palestino se halla en una fase de transición. Llega al poder cuando muchos de los países que en su día rechazaron la posibilidad de una autodeterminación palestina o no la apoyaron se muestran ahora dispuestos a aceptarla y respaldarla. En cualquier caso, las elecciones de este mes de enero del 2005 son otra pincelada en este gran cuadro que tenemos ante nuestros ojos.

K. STEIN, prof. de Historia de Oriente Medio y de Ciencia Política, Univ. de Emory, Atlanta (EE.UU.)
Traducción: José María Puig de la Bellacasa